Historia
El arte del bondage ha alcanzado su mayor desarrollo en Japón,
donde se llama shibari y cuenta con una larga tradición. En los
países occidentales ha habido grandes inspiradores de estas prácticas,
entre los que se puede citar a John Willie (Adventures of Sweet Gwendoline)
o Eric Stanton.
La práctica moderna del bondage tiene sus raíces sobre
todo en el Japón.
En el siglo XV Japón estaba inmerso en una era de dictadura y
guerras conocido como periodo Tokugawa, que duró hasta 1560. Un
código punitivo de 1542 establecía la tortura por medio
de cuerdas como castigo a los criminales. esta tortura tenía cuatro
grados: en el primero, la cuerda se usaba simplemente para azotar al reo;
en el segundo se usaba para lo mismo, pero con una piedra atada al extremo
que daba a la cuerda las características de una maza; el tercero
consistía en atar al reo fuertemente con el objeto de cortar la
circulación de la sangre en distintos puntos del cuerpo; en el
cuarto, finalmente, el reo era atado y colgado, a veces durante días.
Huelga decir que excepto en el primer grado, la tortura con cuerdas solía
acabar con la muerte del reo. Estas penas desaparecieron con el reino
Tokugawa. En el periodo Edo (1600-1878) se desarrolló un arte marcial,
llamado hobaku-jutsu, cuyo objetivo era atrapar y aprisionar a criminales
por medio de cuerdas. Se desarrollaron técnicas muy precisas para
lograr este fin (a veces cada pueblo tenía las suyas), de modo
que al exponer en la plaza pública al prisionero maniatado o colgado,
la gente podía, observando la forma de las ligaduras y el tipo
de cuerda, deducir la clase social del reo, el crimen que se le imputaba
y a veces, también, su edad y profesión.
Hacia finales del periodo Edo aparece la primera documentación
sobre el bondage propiamente dicho, en forma de imágenes donde
se muestra el uso de la cuerda con fines eróticos. La documentación
sobre el bondage anterior a esta es muy escasa, aunque se menciona en
la literatura popular.
A pesar de hundir sus raíces en técnicas de tortura, el
moderno arte de los juegos eróticos con cuerdas no es en absoluto
cruel ni violento, a pesar de que un prejuicio muy extendido afirme lo
contrario. Se trata de una práctica totalmente consensuada, con
técnicas y límites definidos. Existen dos escuelas a la
vez antagónicas y complementarias: el shibari por un lado y su
vástago, el bondage, por otro. Esta última es la más
extendida, fuera del Japón evidentemente. Ambas han desarrollado
estéticas y técnicas propias.
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